Un momento, un recuerdo, una historia:

El sentido de sacar una fotografía familiar ha ido cambiando a lo largo del tiempo, pero mantiene una búsqueda atemporal: conservar para siempre la historia de vida de las familias.
Hoy contamos con la posibilidad de retratar cada instante por pequeño que sea con nuestras propias manos. La vida en momentos instantáneos, en esa fugacidad del instante se pierden los detalles que hacen que una foto sea mucho más que un momento.
Como fotógrafa siento que las fotos de un niño y su familia son momentos eternos y únicos que reflejan el sentido de la vida en pequeños momentos. Mi trabajo se enfoca en cada detalle, antes de cada encuentro, busco conocer la particularidad de cada mamá y papá, para crear un ambiente de confianza y relajación para que cada familia pueda llevarse un recuerdo especial.
Entiendo a la fotografía no sólo como imágenes, sino como recortes precisos de momentos increíbles y mágicos. La posibilidad de transformar un instante en para siempre y eso es lo que busco retratar. El resultado no sólo es lo que se ve a primera vista, es todo aquello que no se dice en palabras frente al lente de una cámara, es la inocencia que relatan las miradas de los hijos y el amor de las miradas de sus padres. No sólo es el retrato de un niño, es el valor de la familia.